lavera Partículas de limpieza del ácido silícico

Partículas de limpieza del ácido silícico

Origen

En la naturaleza, normalmente lo encontramos en forma de ácido monosilícico. Este se forma cuando el agua de lluvia o de deshielo se filtra en el suelo y entra en contacto con lo silicatos, que están presentes en muchos minerales en la tierra. También podemos encontrar pequeñas cantidades de ácido silícico en el agua del mar, en los ríos y en el agua que bebemos. Los fluidos corporales de los animales y los líquidos de casi todas las plantas también contienen restos de ácido silícico. El ácido silícico, un polvo ligero con una amplia superficie externa, es dióxido de silicio hidratado (acuoso). El ácido silícico se suele confundir con la diatomita. La diferencia es que una partícula de ácido silícico es del tamaño de un grano de arena, mientras que una partícula de diatomita es del tamaño de un balón de gimnasia grande. Por tanto, nuestro cuerpo puede absorber mucho mejor el ácido silícico.

Efecto

El silicio tiene un efecto único, ya que aporta firmeza y elasticidad al mismo tiempo. En el cuerpo humano, el silicio mejora la retención de agua y está presente en todas las estructuras del tejido conjuntivo. El ácido silícico puede usarse en cremas, productos de cuidado capilar, pasta de dientes y en cosméticos para intensificar el color. El ácido silícico se usa en las cremas viscosas para unir bien sus ingredientes. Asimismo, sirve para combatir la celulitis (estabiliza el tejido conjuntivo) y alivia la piel inflamada. El dióxido de silicio puede absorber hasta un 40 % de agua. Se usa para conseguir una mayor absorción de líquidos, para mejorar la estructura de los geles y para estabilizar suspensiones y emulsiones. Cuando está en forma de polvo mejora la dispersión, la adhesión y la absorción. Podemos encontrarlo en muchos productos (por ejemplo, en pastas de dientes, cosméticos, maquillaje, polvos, productos de coloración y de peinado para el cabello) como agente abrasivo (exfoliación química), rellenador, antiaglomerante, desecante y espesante, entre otras funciones.

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